No se si te había dicho alguna vez que me encanta leer. Todas las noches al meterme en cama lo hago hasta que me quedo dormida, es una forma de desconectar y la verdad que en los últimos años me he convertido en una devoradora de libros. Ayer empecé libro nuevo y apareció esta frase:
"Cualquier onda en el estanque termina por desaparecer"
Curioso, pero cierto; y me puse a pensar...
Cuando lanzamos una piedra al agua, a su alrededor se forman ondas, las primeras muy pegaditas y con más relieve, después a medida que se van separando se van haciendo mas imperceptibles y más aisladas hasta que desaparecen y ya no las vemos.
Así de esa misma manera me parece que actúa el dolor. No el dolor físico, si no ese otro dolor que es mucho más adentro, ese dolor que no se pasa con un analgésico y que parece que no deja respirar. Ese dolor que se siente cuando se van personas como tú, y que no se puede explicar con palabras porque la razón no es capaz de entenderlo.
Así como las ondas del estanque entiendo ahora ese dolor; que al principio es constante, continuo y muy intenso, y poco a poco se va disipando. Esas ondas ya no son tan evidentes y alguna vez acabarán desapareciendo. Ya no dolerá tanto, pero al mirar en el fondo del estanque, cuando las aguas no están turbias, se sigue viendo esa piedra que cayó y al verla recordaremos siempre las ondas que produjo.
Así de esa manera el dolor desaparecerá, pero esa piedrecita seguirá siempre ahí, como tu recuerdo en nosotros y nuestro amor se mantendrá vivo, como el agua del estanque.
PD: Hoy se han confirmado las buenas noticias del jueves. Estoy feliz!! Gracias!!
